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viernes, 19 de diciembre de 2014

LOS PRINCIPALES PARQUES DE MACHALA SE LEVANTAN SOBRE ANTIGUOS CEMENTERIOS



"Los primeros en ser enterrados fueron los indígenas llamados Mashal, antes de la llegada de los españoles a territorio orense. Con el pasar de los años y ya en los años de la conquista, el cementerio se convirtió en el de mayor importancia, se sepultaban ahí incluso a los extranjeros que llegaron a explotar el oro de Porovelo y Zaruma. Según la historia, los nativos enterrados en el primer camposanto, fueron torturados por no acceder a trabajar en las fincas cacaoteras de la época."



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 Al menos 2 hectáreas del centro de la capital orense, donde hoy se levantan la catedral y el famoso Paseo de La Merced, pertenecieron al primer panteón. Muchos restos siguen enterrados ahí.
Los cementerios funcionaron hasta 1.880 cuando el primero de ellos comenzó a desaparecer, para en ese lugar, construir parques y también la catedral. Fotos: Fabricio Cruz / El Telégrafo.
Los cementerios funcionaron hasta 1.880 cuando el primero de ellos comenzó a desaparecer, para en ese lugar, construir parques y también la catedral.
Debajo de lo que es ahora el corazón de la capital orense existió el primer cementerio, allá por los años 1850 según los archivos históricos del Municipio de la ciudad.
Juan Montalvo se llama el principal parque de Machala, que ahora se encuentra junto a la catedral. Antiguamente toda esa planice de al menos 2 hectáreas fue utilizada para enterrar a los primeros habitantes.
El cementerio de aquella época estaba rodeado de esteros y mangle, debido a la cercanía con el mar, según el libro Machala 455 años de historia del escritor Galo César Salcedo.
Allí se explica que los primeros en ser enterrados fueron los indígenas llamados Mashal, antes de la llegada de los españoles a territorio orense. Con el pasar de los años y ya en los años de la conquista, el cementerio se convirtió en el de mayor importancia, se sepultaban ahí incluso a los extranjeros que llegaron a explotar el oro de Porovelo y Zaruma.
Según la historia, los nativos enterrados en el primer camposanto, fueron torturados por no acceder a trabajar en las fincas cacaoteras de la época.
Por el año 1880 ese cementerio empezó a deteriorarse ya que se había instalado otro a 1 kilómetro del mismo. Ya para entonces el setor se había poblado y por ello, encima del panteón se levantó lo que ahora es la catedral de Machala, algunos restos fueron trasladados al cementerio nuevo en ese entonces, otros simplemente quedaron ahí, debido a que no eran reclamados por los deudos. Posteriormente se dio paso para que se construya un parque, lo que terminó por desaparecer a ese primer cementerio de Machala.

PENÚLTIMO CAMPO SANTO
El penúltimo cementerio de la ciudad estuvo debajo de lo que es ahora el parque de La Madre, ahí fueron enterrados ilustres personajes de la ciudad, como el sacerdote Teófilo Dávila, quien llegó a la capital orense por el año de 1896 para ayudar a los enfermos de esa época. Además fue impulsor de la construcción de la primera casa de salud de Machala. Actualmente el hospital estatal lleva su nombre.
En el año 1959 durante la alcaldía de Marcel Laniado de Wind, el cementerio dejó de existir luego de casi medio siglo de funcionamiento. Los cuerpos fueron trasladados al ahora cementerio general. La desaparición del campo santo se dio debido a que el Concejo Municipal decidió extender la calle Rocafuerte.
Ocho años después el Municipio decidió realizar un parque en homenaje a La Madre. Así, el lugar donde años atrás fue el penúltimo cementerio de la ciudad es ahora un pequeño pero especial espacio verde donde se encuentra la estatua de una mujer con sus hijos, ubicado frente a la capilla de la Virgen de Chilla.
Pocos machaleños saben que existió un cementerio debajo de la catedral y del principal parque de la ciudad -actualmente convertido en destino turístico-. De todos los consultados, solo uno conocía la historia.
El ciudadano Manuel Rojas asegura que sus ancestros están enterrados en lo que fue el penúltimo cementerio de la capital orense. “Recuerdo que mis abuelos me contaban que en el primer cementerio se enterró a la mayoría de la gente en cajones que ellos mismos fabricaban”, dice el orense de 59 años.
Ahora, justamente el parque central Juan Montalvo es espacio regenerado y considerado de los más atractivos: cuenta con 3 piletas, enmarcadas por la iglesia rodeada de grandes edificios, entre ellos el de la Gobernación, el Palacio Municipal, cuyas bases son pilotes de mangle, porque antiguamente -según historiadores del Municipio de Machala- todo este sector tenía esteros de agua salada. El terreno sobre el cual se construyó el parque, originalmente se denominó Plaza de la Libertad.

PASEO LA MERCED
Tanto el parque Juan Montalvo como la catedral son obras arquitectónicas representativas, este es el corazón mismo de la ciudad. A estas dos obras históricas las separa únicamente un pasillo para los transeúntes, denominado Paseo La Merced, en homenaje a la Virgen de La Merced, patrona de la capital orense.
El sitio se ha convertido en punto de encuentro para los adultos mayores que llegan al sitio a recordar sus anécdotas de juventud.
En el Paseo La Merced se refleja la historia y cultura de la ciudad. Es un centro de recogimiento y se ha convertido en un punto turístico por su belleza arquitectónica.
Este espacio es una galería al aire libre, aquí se realiza exposiciones culturales, casas abiertas, expoferias, intervenciones artístico-musicales.
Sin embargo, son muy pocas las personas -de las miles que que frecuentan este espacio diariamente-que saben que debajo de esta agitado sector de la ciudad ‘descansan’ eternamente los primeros machaleños.
Por el desorrollo de Machala, el actual cementerio general de la ciudad se encuentra nuevamente dentro del perímetro urbano.


martes, 14 de julio de 2009

El proceso independentista no puede estar en disputa

El proceso independentista no puede estar en disputa
El 10 de Agosto de 1809, sin poder ser comparado su valor historiográfico con el del 9 de Octubre del 1820, son partes del proceso que termina con la batalla del Pichincha el 24 del mayo de 1822.
(Ivin Opa)
La unidad que debemos seguir en nuestro proyecto de país, hay que consolidarla sustentando la memoria histórica, despojándonos del parroquianismo e interpretaciones regionalistas, reduccionistas por un lado, y centristas capitalinas por otro. Hay que considerar que fue un tiempo histórico donde participaron todos los pueblos, en un proceso rodeado de factores internos que sufría la península colonialista, así como los virreinatos, audiencias y presidencias de ultramar acá en América.
El debate del bicentenario de aquel intento primigenio de independencia, (como se haya presentado) quizá es el punto de inflexión donde comienza el periodo independentista en nuestro país, dada las circunstancias históricas internas que vivía Europa, las Cortes, la ocupación napoleónica y una acentuada disfunción de la monarquía, hecho que fue aprovechado por todas las Colonias para manifestar sus sentimientos separatistas de sus viejas madres patrias.
Dadas todas estas circunstancias el 10 de Agosto de 1809, sin poder ser comparado su valor historiográfico con el del 9 de Octubre del 1820, son partes del proceso que termina con la batalla del Pichincha el 24 del mayo de 1822.
La biregionalidad y el bicentralismo no han dejado ver claramente los procesos y aportes de los demás pueblos de la periferia, ya que la historia la escribieron los criollos más cercanos a la corona, no la escribieron (y para ellos no son actores) los negros, aborígenes y mestizos, aunque de esto ya se preocupó el Congreso Iberoamericano de Academias de Historia realizado ahora último en Quito, cuando el historiador Carlos Ramos manejó la ponencia "indígenas y negros en la independencia", así como también la historiadora española Carmen Sanz Ayán, cuando propuso la ponencia "SIMBOLOGÍA Y LEGITIMIDAD DE LA PRIMERA JUNTA SUPREMA DE QUITO 1809".
La memoria histórica nacional, con la participación de Miembros de la Academia de Historia del Ecuador, ya está sistematizando la participación de lojanos, cuencanos y orenses en las gestas de aquel proceso independentista, así como los aportes de la región sur del actual Ecuador que beneficiaran a la definitiva independencia de Perú, en la cual tienen gran participación los puertos de Machala y Santa Rosa en el abastecimientos de vituallas a los puertos de Paita y Callao, sin olvidar los aportes de Loja y Zaruma, así como de los cacaoteros de la parte baja, con la presencia del Coronel Cestari desde 1823, dando inicio quizá a otro proceso que está vinculado a la cantonización del Puerto de Machala en la Ley Territorial de aquel entonces.
El periodo independentista entonces, para sus actores, tuvo una visión más amplia en la cual todos luchaban contra un sólo enemigo: el colonialismo.
A doscientos años del primer grito de independencia, coincidiendo también con el centenario de la creación de la Academia Nacional de Historia del Ecuador, la Provincia de El Oro, a través de la Prefectura y de editorial P&C, junto con la Academia de Historia, rinden homenaje a esta efemérides con la publicación de una historia compartida, titulada "LA GENERALA MANUELA SAENZ", del autor orense Vicente Poma Mendoza. El libro recoge el paso de Manuela Sáenz por estas tierras, rumbo al exilio.