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miércoles, 11 de marzo de 2009

"En cultura se debe invertir donde más se necesita"

“...aspiro que vengan tiempos mejores y que cambien los alcaldes para que la cultura tenga el espacio que le pertenece, y por poder formar con ellos una red cultural, con la Casa de la Cultura, la Universidad, con toda la gente involucrada en el quehacer cultural".
Ramiro Cruz está al frente de la Dirección Provincial de El Oro del Ministerio de Cultura desde noviembre del año pasado. Con una extensa trayectoria en el ámbito musical local, es la primera vez que Ramiro, integrante del grupo Silbato, está al frente de la administración pública. Sin embargo, junto a un grupo de amigos dedicados a diversas actividades culturales, organizaron el Plan Operativo Anual del 2009 de la Dirección de Cultura, en el que se logró diagnosticar los problemas culturales de la provincia, y establecer los objetivos de la Dirección. El POA Presentado en diciembre tuvo un presupuesto por más de 200 mil dólares y pretendía actividades de formación, creación y promoción, así como el estudio de factibilidad de infraestructura cultural, como dos Centros Culturales, uno en tierra firme y otro flotante. La política fiscal, la distribución del presupuesto nacional, la crisis mundial, entre otros factores, lamentablemente, no permiten cubrir todos los proyectos presentados. De los 200 mil dólares, presentados como necesidad de la provincia, del erario nacional se ha dispuesto la entrega de 50 mil dólares por provincia. Sobre estos y otros temas, habla Ramiro:
¿Qué esperas ahora, desde la Dirección de Cultura?
Nosotros esperamos que en cada municipio existan aliados para desarrollar la cultura. La cultura rebasa toda expectativa política, aunque regularmente la gente que se dedica a la cultura tiene una concepción del ser humano profunda. Yo aspiro que vengan tiempos mejores y que cambien los alcaldes para que la cultura tenga el espacio que le pertenece, que se le respete y por poder formar con ellos una red cultural en la provincia, con la Casa de la Cultura, la Universidad Técnica de Machala, con toda la gente involucrada en el quehacer cultural. El Ministerio es nuevo y en la provincia lleva algo más de un año.
Entiendo que desde el inicio no estás al frente, sin embargo ¿cuál es el tránsito que ha tenido en este año la Dirección de Cultura, qué es lo que se ha logrado realizar?
Hubo dos proyectos que se aprobaron, de la iniciativa de Pablo Pazmiño, el director anterior, con el Plan Operativo Anual del 2008. Uno para Yacuviña, y otro para Talleres de Arte en ciertos colegios de Machala. ¿Se llevaron a cabo? No, no se realizaron. Uno había tomado el Ministerio ese recurso para involucrarlo en lo que es investigación de Patrimonio. ¿Por decisión directa del Ministerio o en acuerdo con el Director anterior? No sé qué pasó realmente, pero cuando yo fui a reclamar ese recurso me dijeron que ya no había. No sé exactamente qué pasó, pero lo cierto es que ese dinero nunca llegó.
¿Y el proyecto de los Talleres de Arte para los colegios?
Tampoco. Yo pedí que me respetaran ese espacio para sumarlo al POA de este año. Tengo un oficio enviado y no sé si…
¿Y por qué no se ejecutó el proyecto?
Yo entré a trabajar en noviembre. El 16 de diciembre me avisaron el que estaba aprobado el proyecto, y me dijeron que tenía chance hasta el 20 para que presente los justificativos para el desembolso. Era imposible organizar, coordinar, buscar los instructores (presentar por lo menos tres proformas por cada instructor que se requería), hacer las adquisiciones por internet y hacer todo lo que hay que realizar para desarrollar un proyecto. Era muy poco el tiempo. Además el proyecto contemplaba trabajar con estudiantes, y para ello se tenía que haber realizado convenios con la Dirección de Educación, llegar a acuerdos con los rectores de los planteles donde se iba a aplicar el proyecto, convocar y seleccionar a los talleristas, etc. Según el proyecto debía empezar en esas fechas, pero sin tomar en cuenta que se acercaban los días de Navidad, año nuevo, exámenes finales y la culminación del año lectivo. En esas fechas era inejecutable.
¿Cuáles son las necesidades culturales de la Provincia?
Cuando yo llegué nos pusieron de tarea de inmediato, a que realicemos el POA hasta tal fecha. Eso no nos permitió compartir con todos los cantones, como debía ser: democrático, para que todos expongan sus necesidades, hacer un diagnóstico y en base a eso plantear las necesidades, pero logramos con algunos actores culturales de dilatada trayectoria, realizar un POA, que fue presentado a tiempo.
¿Cuál es el presupuesto para este año?
Supuestamente el año pasado hubo aproximadamente 40 mil dólares de presupuesto para el desarrollo de proyectos en la provincia, pero este año el monto es de 50 mil dólares para cada una de las provincias. Lo poco que haya yo lo voy a pelear. Ya vasta de centralismo. Estamos apelando que donde más se debe invertir es donde más se necesita. El presidente tiene la misma visión. En todas las Direcciones de Cultura hay un acuerdo, y para todos es igual: nadie está llevando más que el otro.

lunes, 6 de octubre de 2008

CELEBRANDO LA MUSICA DE SILBATO:

transiciones, fusiones y aficiones (I parte)

James Martínez Torres.


Machala tiene una religión (o varias). Entre la tradición campesina y orillera y la modernidad, sobrevive una nobleza. Aunque hay oídos sordos para las expresiones humanas, y a veces lo trivial y torpe triunfa. Por eso el poder local o nacional carece de grandeza. Pero la música nos llama. Durante los gloriosos 1984-85-86-87 y más, en el Teatro Municipal tomado por los trabajadores de la cultura y los utópicos de siempre, se cocinó -con ñeque y remezón- el cogollo de una cultura musical alternativa, contestataria, local, ingenua, insobornable y sin bandera.

A los acordes del El desaparecido, bramaba la barra desde las butacas olorosas a creolina y cucaracha, y bajo el vuelo raso de los murciélagos madrugadores -eran entre las ocho y las nueve- la carestía febrescorderista era más soportable y la emoción fluía. Barrios enteros asistían a celebrar una música nueva y familiar: repertorios de Inti Ilimami, Quilapayún, Jatari. Después, en casettes pirateados que hacían más fácil la magia, LA NUEVA TROVA.: intimidad subversiva, novelería para la clase media bananera y semi-culta Y ahí estaba el Grupo SILBATO, tocando todo eso, porque la música sin la emoción no es nada, y ahí también la gente, aplaudiendo y achicando, con el alma arrugada, enrarecida...

Ramiro Cruz, -siempre un bufón, un quijote, un alucinado de las notas musicales y de las otras- y Pirulo Ruiz - tradición lojana por las venas - y Gabucho Saltos –que pasó del comunismo al PRE-; y Miguel Aguilar que se fue a Italia; y Los Hnos. Rambay -pasilleros del estero-; y el pintor Enrique Madrid y antes Leonel Cueva: pichones de trovadores del salitre en la encrucijada de las migraciones: era el Grupo SILBATO. Flor de muchachada, supieron y quisieron construir una tradición musical al margen del hit-parade y la farándula. La sangre hervía al son de

córrele correlé córrela / correlé que te van a matar

... y en cierto modo ellos eran los perseguidos. Entre la espontaneidad amateur y la búsqueda de profesionalismo se sentía bullir una noción de identidad en busca de su rostro.

Luego de varias recaídas v crisis, renovando el repertorio, auto criticándose de cierto populismo folklorista, buscando una definición entre lo “urbano” popular y lo universal, SILBATO parece haber consolidado un nombre, una condición de grupo profesional. Ha conjugado instrumentos “puros” (básicamente quena y rondador, guitarra acústica, maracas, pandereta, bongó) con otros “modernos” (batería, guitarra acústica conectada al amplificador, bajo eléctrico, teclados) en la búsqueda de un lenguaje más abierto, accesos a propuestas que invadan otros repertorios: la balada rock, el bolero clásico y el son caribe, piezas de concierto, y -lo que parece ser la vía hacia una personalidad musical consolidada- los arreglos musicales con letras inéditas.

Y una cosa importante: SILBATO —sin entrar aún a juzgar calidades- ha ganado un reconocimiento colectivo no-oficial, como expresión cultural de una ciudad identificada apenas por la agroexportación bananera, lo cual denuncia cierta maduración de la vida social, un despertar de la sensibilidad colectiva expresado en un grupo cuya búsqueda expresiva lleva más de quince años.

CELEBRANDO LA MÚSICA DE SILBATO: TRANSICIONES, FUSIONES. AFICIONES (II PARTE)

Hay un desafío que perturba el logro de identidad musical de SILBATO: el acceso a un mercado que hace concesiones a la hora de comprar un sonido funcional al gusto del público: instrumentales standard, baladas, pasillos y boleros del recuerdo. He aquí la encrucijada: por un lado, la búsqueda del “éxito”, sustentado por la perfomance de excelentes músicos: además de Ramiro y Danilo, Carlos Humberto Maldonado -un guitarrista excelente, de tradición académica, flexible a diversos géneros, sensible-; Pepe Cabrera, tecladista joven e inquieto, que combina lo pop con lo semiclásico y es abierto a nuevas propuestas; Julio Lituma -baterista de orquesta para baile, cuya presencia en el grupo ya es anuncio de que en nuestra cultura mestiza las fusiones son posibles, porque las búsquedas vienen de diversos lados; el bongosero peruano PATATO aporte de la cultura afro-criolla a una propuesta musical de grandes posibilidades. Por otro lado, el trabajo de creación sustentado en la producción de letras y arreglos originales, frente a la tentación del aplauso en una plaza sin tradición cultural musical alternativa v pocos oídos atentos a nuevas experiencias.

Yo asistí al concierto de SILBA TO el Viernes 11 de Febrero en el auditorio de Predesur a las 21 hs y lo que escuché me provoca algunas reflexiones :

-Es un grupo integrado por músicos pertenecientes a tradiciones desiguales (académicas o empíricas, intuitivas o intelectuales) y esto se reflejó en el papel de cada uno a la hora de las ejecuciones. Parece que el grupo toca a un mismo tono, que falta MODULACIÓN DEL SONIDO. Como que tiene que respetarse el protagonismo de la voz o un instrumento (no hablo de solos) y que los otros juzguen el rol de acompañantes; me pareció - en algunas canciones- que todos sonaban al unísono, a un mismo volumen;

-Debe entenderse que la existencia de un estilo de grupo, no excluye las perfomances individuales: se trata de que cada músico no pierda su identidad personal en medio de la identidad colectiva. Por eso pienso que el sonido de SILBATO estará presenta tanto en el ENSAMBLE de los instrumentos -donde el arreglo será un elemento decisivo- cuanto en la convergencia de dos de ellos (el bajo y los teclados; la guitarra y la voz); o por Ej., un solo de batería que da paso a un coro, etc. En el estilo de un grupo musical, como en el fútbol, también hay lugar para las pequeñas sociedades;

-Será por eso que el concierto del 11 de febrero me pareció desigual, piezas que expresaban esa superposición de sonidos sin modulación, en medio de otras memorables, no se si por que el grupo asimiló el espíritu de la canción o por algunos solos brillantes de Carlos H. y Pepe C, (como en la Leyenda del beso o Czardas) o de Julio Lituma (en ese Jazz - swing de los bulliciosos 30’s ) o por la voz de Ramiro ( en el bolero Borrasca). Lo interesante es el impacto de una experiencia musical que se impone por la seducción de un repertorio que combina lo semi-clásico con standards de la música popular universal y la tradición del bolero con letras de poemas en registro de son caribe.

-Pero OJO: falta la mano que module un lenguaje musical perdurable en medio de la heterogeneidad de los instrumentos y los músicos: que respete la jerarquía o la perfomance oportuna de un sonido sobre los demás: falta el equilibrio entre la melodía que sorprende por su familiaridad al oído o su novedad, y la necesidad de educar musicalmente a un público ávido pero despistado que se conforma con lo conocido. Pero lo novedoso puede ser descartable como un vaso de plástico.
En fin, no se trata de conformar una suma de lo diverso (rondador + teclados, por EJ.) sino una síntesis musical creativa y si es con repertorio propio, mejor. Vamos ahí, profesores.