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sábado, 16 de noviembre de 2013

Manifiesto: GESTORES CULTURALES EN EL ENCUENTRO DE LA MEMORIA ORENSE Y NUEVA LEY DE CULTURA



El Encuentro de la Memoria Orense, que procura armar la nueva “Mesa de la Cultura”, con representantes y miembros de la Asamblea Permanente de Artistas Escénicos, Gestores Culturales Independientes, Autores Patrimoniales Orenses y Academia Nacional de Historia, se auto convocaron el sábado 16 de noviembre en la ciudad de Pasaje, en el Forum Historiográfico Orense, trató temas inherentes a la realidad cultural de la provincia.
Vicente Poma, miembro de la Academia de Historia y Jorge Prócel, autor patrimonial independiente, voceros del Encuentro, manifestaron que los artistas, autores, productores y gestores culturales orenses respaldan la implementación inmediata de la nueva Ley de Cultura.
“Hemos decidido apoyar el proyecto de la Nueva Ley de Cultura, para que sea aprobada en la Asamblea Nacional, por cuanto actualmente no nos sentimos representado por aquellos que fungen de Directivos de la Casa de la Cultura de El Oro”, manifestó Vicente Poma Mendoza.
Por su parte, Jorge Prócel, quien participó de la Jornada 100 Días por la Cultura, en Montecristi, enfatizó que la nueva Ley de Cultura contempla la posibilidad de seguro social para los gestores culturales, así como una la posibilidad de conformar mecanismo de control social y rendición de cuentas a fin de analizar e investigar la actividad de las instituciones culturales.
Entre los puntos acordados en el encuentro constan.
1.- Aclaramos, categóricamente, que los directivos de la CCE de El Oro no nos representan.
2.- Rechazar cualquier gestión ante la Presidencia de la República y Ministerios relacionados, que soliciten entrega de recursos para “obras de infraestructura cultural” puesto que las últimas “regeneraciones culturales” carecen de una planificación que satisfaga necesidades reales.
3.- Proponer que el proyecto del Parque Ecológico, en el antiguo Aeropuerto “Gral. Manuel Serrano”, asuma responsabilidad el Ministerio del Ambiente para que se identifique al o los responsables de haber tapado con escombros el estuario natural que se formaba en invierno, paralelo a la pista de dicho aeropuerto y que, respetando el espacio original de dicho terreno, se desaloje a los invasores.
4.- Proponer que en el proyecto del Parque Ecológico, en el antiguo Aeropuerto “Gral. Manuel Serrano”, asuma responsabilidad el Ministerio de Cultura para que ahí se monte un museo de sitio sobre los procesos histórico de Machala y la Provincia, puesto que en sus cercanías están depositadas muchas riquezas arqueológicas de Machala y la Provincia, como son:
                a) Las tolas, antiguos vestigios de culturas machaleñas
                b) El lugar donde se desarrolló los enfrentamientos del Gral. Serrano al tomar la ciudad y declarar a Machala y la Provincia como Primer Territorio Liberal del país, en la asonada del 9 de mayo de 1895.
                c) Por ser el entorno donde se desarrolló el “Puerto de Los Pilos”, entre 1860 y 1910, sitio que debe considerarse Patrimonio porque está dentro del proceso histórico de Machala como Puerto.
5.- Se declare la nulidad de los miembros de la Casa de la Cultura de El Oro y de sus extensiones, para proceder a la inscripción de los verdaderos “artistas, autores, productores y gestores culturales”, conforme al artículo 59 de la nueva Ley de Cultura, para proceder a la elección democrática del nuevo Presidente de la Casa de la Cultura. Y se tomen las medidas pertinentes para que se garantice el ingreso de los verdaderos “artistas, autores, productores y gestores culturales”.
En la reunión del Encuentro de la Memoria Orense, se declaró también que el documental “Un velasquista Muerto a Puntapié” sea proyectado en todos los establecimientos educativos, gremios y grupos sociales, para motivar a romper el silencio de la comunidad y denuncie en el momento oportuno agresiones de lesa humanidad.
Los voceros declararon que se autoconvocarán a través de las redes sociales.


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CARTA DE GESTOR CULTURAL


Saludos compañeros Artistas y Gestores Culturales de El Oro! Me veo en la obligación de escribirles ya que no alcanzo a llegar para el conversatorio, pero me parece sumamente importante que iniciemos este debate y que bueno que sea desde el sur. Como indudablemente se abordaran un amplio número de temas, entre ellos – estoy seguro – la Ley de Culturas. Me gustaría que se acoja de alguna forma mi proposición en el acuerdo al que se llegue. MI “APORTE” ES EL SIGUIENTE: Que en la nueva Ley de Culturas, se coloque una disposición transitoria, donde se declare cesantes a todos-as los gestores-as culturales del Ministerio de Cultura, como de la Casa de la Cultura y se convoque a los gestores culturales, artista de todas las ramas a ocupar estos puestos, previo a un filtro, en el caso de los artistas y gestores culturales que no tengan título de tercer nivel, que el requisito sea tener una trayectoria ininterrumpida de 10 años en la labor – medios de verificación: certificados, recortes de prensa, afiches, fotografías, etc.–. ESTO FUERA DE LA TRANSITORIA: 1.- Que la ley de culturas contemple un seguro especial para los artistas y gestores culturales. 2.- Que la banca pública cree una línea de crédito para proyectos e iniciativas artísticas-culturales. 3.- Que se cree un fondo de jubilación para artistas y gestores culturales que acrediten 30 años de labor ininterrumpida. 4.- Que se articulen líneas de apoyo a los artistas y gestores culturales a través del Instituto de Economía Solidaria – de la misma manera que existen líneas de socio panadero, socio vulcanizador, etc., haya una línea socio ARTISTA-GESTOR CULTURAL –.
Un abrazo a todos-as!
Att. Ángel Orellana Flores TRABAJADOR DEL TEATRO

jueves, 14 de octubre de 2010

LENGUAJES PARA UN IMAGINARIO (BANANERO) CIUDADANO

James Martínez T.

Hace más de tres semanas (abril de 1996, aprox.) presentaron una muestra de pintura y fotografía (De los otros elementos) en el núcleo de El Oro de la Casa de la Cultura, Fernando Manrique -chileno, casado con machaleña- y Marcelo Cabrera; y el poemario La exacta dimensión del fuego, de Jorge Prócel, en el Dpto. de Cultura de la UTM, respectivamente. Dichos actos tienen una relevancia que compromete a la búsqueda de ciertas nociones de identidad local y provincial: unas imágenes pictóricas o fotográficas en el primer caso; otras, recreando cierta mitología que llega a lo contemporáneo, en el segundo. Dicha coincidencia me obliga a intentar una lectura de las dos primeras.

(I) Manrique: pasteles de plátano para una fiebre breve
Yo le dije que me parecía que estaba cediendo a una facilidad decorativa, que el interés de coincidir con los modelos del mercado local condicionaba su capacidad de fabricar su propio sueño neo-figurativo. Me respondió que no, que eran cosas ligeras, divertimentos, juegos con el paisaje local, que el aporte estaba en la propuesta de reciclar materiales descartables: discos de 33 RPM desterrados de la memoria musical del propietario, que Manrique rescata del olvido para hacerles servir de soporte a una propuesta cromática.

Interesante, pero (eso no se lo dije) el disco reciclado para la pintura no protagoniza nada en esta nueva situación del lenguaje plástico y su economía de colores y texturas: el disco no-dice-nada como objeto re-semantizado, ni su aporte matérico, ni su funcionalidad como adorno desde su condición original, ni sus infinitos surcos que se presten para la inútil sensualidad de unos dedos distraídos: nada. Bajo el pastel, el acetato brilla por la ausencia. Solo una muda utilidad de superficie emergente para la nueva dimensión de los colores.

En Manrique encontramos un derroche de materiales, su generosidad cromática y textural conforma una especie de identidad que soporta este lenguaje donde las formas, a medio camino entre lo vegetal y lo antropomorfo, se retuercen, encuentran, desencuentran y configuran inaugurando una fiebre formal y colorida, casi una siesta machaleña con sueño ligero. Un Wilfredo Lam -perdonen la semejanza- con un delirio atenuado por la cercanía espacial y la distancia cultural de este trópico que Manrique habita y recrea con cautela.

Ahora: nuestro pintor trabaja el color verde-plátano, más cargado, intenso, ahora más leve, ahora verde - sigatoka, verde - bonita, verde-chiquita, verde que te quiero verde, verde-esperanza, verde - envidia controlada, verde de las hojas de una bananera desencadenada por cierta generosidad cromática que al cabo se resuelve en ocres, sepias, amarillos intensos, pardos terrosos y amarillos-salitre que nos atrapan en los tonos y texturas de una geografía local que asoma y se oculta, sugerente.

¿ Y las formas?. Se abrazan con tibieza, son cuerpos vegetales que anuncian vida propia, que se animan a multiplicarse en brazos, torsos, piernas y cinturas, amenazando una orgía discreta, nada desmesurada; los perfiles y formas de Manrique conjugan la insostenible atmósfera donde un abrazo leve, se compensa con colores intensos, no sé si por la furia de demonio del artista o por la abundancia de materiales disponibles.
(No quiero hablar de los paisajes de nevados andinos, con caseríos en sus faldas y soles detrás, o erupciones que parecen espuma de cerveza. Aquí parece que Manrique pintó pensando en la pared del cliente)

De todos modos, el paisaje ha sido un lenguaje con el que se cuenta el cuento de la patria chica, su identidad, su historia. Adivino en Manrique un erotismo en ciernes, acaramelados abrazos de vegetación fluvial y bananera, que ceden a la ley urbana antes de pronunciarse por el estupro, el crimen y el incesto que también nos funda.

Un paso adelante, dos atrás, en la búsqueda de fantasmas con formas firmes, y tenemos un híbrido urbano, de máscaras teñidas con sudor y sufrimiento, sin hacerle concesiones al mercado. Hasta tanto, de esta geografía bananera estilizada y con formato redondo, seguramente se habrán vendido todas. Y lo dicho será solo una lectura rápida y un pretexto para hablar acaso, de otras cosas.

(II) Cabrera: ojo travieso para las formas de la ciudad

Marcelo Cabrera elige emblemas representativos de una urbe que no por moderna y agro-exportadora, renuncia -a pesar de la plusvalía de la tierra y sus catorce agencias bancarias- a su marca de origen fluvial y campirano (a mucha honra). Lanchas del puerto con motor fuera de borda y ventanas de casas de caña o madera noble en vías de extinción. También tiestos con plantas ornamentales primitivas y cuerpos de mujer tatuados con fotos ampliadas produciendo una especie de collage donde un plano único se instala y agarra pista sobre esa superficie colosal de varias dimensiones que es un monte de venus, una cadera, un seno de mujer modelando los mundos del artista.

Parece que con sus propuestas, Cabrera (como Manrique en su momento, lenguaje, procedimientos y materiales), pretende construir una trama cuyos hilos son objetos, cuerpos, formas y colores, construyendo -ambos- un imaginario plástico de los diversos niveles de esa realidad múltiple y compleja que es la urbe machaleña, instalándola en el mundo. Este segmento de la muestra lo asumimos como pequeñas señales de grupos mas numerosos de objetos -acaso no acabados de elaborar y por eso no mostrados con mayor amplitud- que conformarían series o capítulos de una especie de comedia humana visual, en proceso .

Canoas y lanchas: con un criterio composicional que me atrevo a llamar intuitivo, Cabrera asimila el diseño funcional del objeto en provecho de su propuesta. Nótese que al trabajar desde la fotografía, mediatizado por un objeto artificial y tecnológico, el proceso creativo es distinto y el cuerpo se involucra de otro modo, la invención se vuelve instantánea, casi compulsiva, sometida a los vaivenes del azar y los hallazgos afortunados ante los que no caben tormentos existenciales, experimentos ni dubitaciones. El revelado fotográfico es otro momento que por ahora nos rebasa.

De este modo, Cabrera incluye pedazos de proas donde el blanco, el rojo y el azul se integran, rescatando un zapato desamparado, un cabo de amarrar o un ancla mohosa, pero siempre sometidos a la tiranía -por así decirlo- de la forma predeterminada, superficies estrechas donde se adivina lo demás: el agua inquieta, los desembarcos, una música, una broma, el rumor de puerto que respira.

Ventanas: aquí me inclino a recoger indicios del pasado de otra urbe de cuyo nombre me exorcizo, y me complico por el lado del corazón y la memoria. Ventanas que hablan en signos y señales (de humo) ancestrales. La foto solo revela la entrada a un imaginario donde el ojo travieso del susodicho fotógrafo y el del mirante dialogan y se cruzan en aquello que no se ve, sino que se adivina, por referentes compartidos. Una chaza abierta y otra cerrada en una pared de caña amarillada, a) por la pintura descascarada, b) por el viento del tiempo de la urbe. Una pared de cemento es una tautología (una pared) del progreso; una pared de caña tiene cada textura, cada rendija que da a otro tiempo, cada maña del carpintero constructor, casa secreto. Y si mas abajo dice TALLER DE BICICLETAS en un letrerito de estirpe naif, y mas abajo calle BUENAVISTA, ya son texturas y composiciones que anuncian: cultura urbano-popular, mestizaje de la improvisación y la casualidad, barroquismo donde la razón instrumental no hegemoniza y el cuerpo y la deliciosa barbarie orillera exhiben su marca, a contrapelo del lujo libremercantil-importador-imitativo. Otra vez, perdón Cabrera, me sirvo de estos lenguajes para hablar de otras cosas .

¿ Ha visto usted como se derraman los brazos de diosa hindú de la sábila protectora?. Y si esto ocurre tras las rejas de acero de una ventana oscura, oscura, jaula con azulejo cautivo y telarañas, de seguro que entramos por esa oscuridad hasta otro tiempo donde nos espera un nombre que perdimos.

De este modo toma sentido el concepto de identidad local, sujetos urbanos a caballo entre un referente urbano-fluvial y las máquinas tragamonedas de la modernidad. Ahí el aporte de gracia y desenfado y la fortuna del hallazgo que no se compra en la academia, ni en la equívoca escuela de la intelectualización de los deseos.