Mostrando entradas con la etiqueta jorge prócel ramírez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta jorge prócel ramírez. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de junio de 2014

Suburbio de Perros y Lobos, una novela de Machala actual


Dr. Benjamín Reyes, Docente
de la Carrera de Psicóloga Clínica
de la Facultad de Ciencias Sociales
de la Universidad Técnica de Machala.
El Ministerio de Cultura y Patrimonio en el  marco de la celebración del día nacional de la Cultura, invita a la comunidad literaria y al público en general a la presentación de la novela “Suburbio de Perros y Lobos” del escritor Silvio Reyes Heras; el viernes 9 de agosto a las 16:00 en el Auditorio del Centro Cultural Libertador Simón Bolívar.
“Suburbio de Perros y Lobos”, la primera novela de Silvio Reyes Heras,  es un retrato Machala, la ciudad que vivimos pero que no alcanzamos a ver. Silvio, el personaje, desde la perspectiva del niño migrante, desarraigado, nos muestra la ciudad dividida en planos donde convive de manera paralela el inframundo, un mundo bizarro que se activa o aflora a quienes lo han perdido todo, o a quien lo busca y decide rendirle culto. Sus adoradores son los “regalados” y los sacerdotes los “brujos”, los únicos seres capaces de mantener contacto con ambos mundos, sin perderse, y con la autoridad de semidioses capaces de imponer respeto en el infierno terrenal de ciertas zonas del suburbio.
 “De seguro Silvio, amigo, que tu libro es provocador, y no faltarán voces que pretendan condenarte, pero eso es buena señal, porque nos estás conduciendo a recordar que la calentura no está en las sábanas, y que los graves desencuentros psicosociales de nuestra juventud tienen responsables…”, comenta el Dr. Benjamín Reyes, Docente de la Carrera de Psicóloga Clínica de la Facultad de Ciencias Sociales, al inicio del libro.
Pero “Suburbio...” es más que una colección de anécdotas en el inframundo. Maltrato infantil, abandono,
drogas, violencia, la ley del más fuerte, vida y muerte de personajes del bajo mundo, son historias que cada día nos vende la prensa, pero que en la novela se desarrollan vívidamente, con la excelente narración de Silvio Reyes Heras, cuyo nombre empieza a pronunciarse a nivel nacional.
La novela lleva el sello de auspicio de la Universidad Técnica de Machala. Fue leída dentro del Taller de Literatura del Departamento de Cultura y Arte, que funciona desde noviembre del 2012. El Taller, dirigido por Jorge Prócel, difunde el trabajo de sus integrantes, tanto del taller permanente como de los talleres estudiantiles, desarrollados en planteles de Machala y de Puerto Bolívar.
http://www.culturaypatrimonio.gob.ec/tag/libro/
http://www.diariocorreo.com.ec/noticia.aspx?idNoticia=11757 

viernes, 9 de marzo de 2012

Enrique Madrid y el CEDAV


Por: Jorge PrócelRamírez
jotaprocel@yahoo.com



Luego de vivir algunos años fuera del país, Enrique regresó. Por algunos años fue instructor del Berkeley Traveling Watercolor Class, un proyecto de dibujo y acuarela al aire libre, ejecutado en Estados Unidos y en Europa. Vio paisajes y ciudades, sintió la luz en los trigales europeos y tomó apuntes de la humedad en el aire de los puertos, mientras el sol, aguado, incendiaba una tarde cualquiera de París, atrapada en alguna de sus obras. Caminó las rutas por donde los grandes maestros de la pintura y de las artes en general pusieron sus pies y dieron a conocer sus propuestas al mundo.
Las acuarelas, óleos, grabados, carboncillos, acrílicos, y todo cuanto le servían a su ímpetu de buscador y generador de símbolos y mensajes, se enriquecieron de mundo. Porque la seguridad de su lenguaje pictórico, intelectual, fue sólo posible con trabajo e investigación, iniciados desde los primeros años de artista. Frente a sus cuadros quien se busca se encuentra: Igual para quien se recrea frente a un paisaje trabajado con prestidigitación de luz y agua en las acuarelas, un retrato al óleo o con café (“caferuelas”, como él las llama) que transforma en misterio la mirada o la sonrisa, un armable de grandes dimensiones (cien escenas y cerca de cuarenta metros de largo por 2,7 de alto) que en acrílico recoge los testimonios de los grandes sacrificios y conquistas en búsqueda de la democracia; la filigrana de línea y composición de los grabados, o en sus óleos el replanteamiento del lenguaje y su capacidad infinita de recrear lo conocido y lo que estaría por conocerse. Aunque pareciera que se habla de varios artistas, es solo de Enrique Madrid de quien se escribe.



Tiene un extenso currículum de menciones, premios y reconocimientos, así como de exposiciones individuales y colectivas. Licenciado en Artes por la Universidad Central, ha realizado estudios en el Instituto Superior de Artes de La Habana (Cuba), y el Berkeley City College, California (USA). Ya en el 86, a sus 22 años, Madrid fue reconocido por Guayasamín, Villacis y Kingman, como uno de los  tres mejores artistas jóvenes del país, al premiarlo en el Primer Salón Nacional de Artistas Noveles. Sus acuarelas han sido reconocidas en el 91 y en el 93, en el Salón Nacional de Acuarela, que primero le otorgó la primera Mención de Honor y luego el Primer Premio. Suya también es la Primera Mención del Mariano Aguilera, un concurso con más de noventa años de historia que ha consagrado con sus reconocimientos a los más importantes artistas plásticos ecuatorianos, constituyéndose en el primer artista orense con un reconocimiento de alto nivel, que legitima la calidad de su obra. En el 2005 la Fundación Para el Desarrollo de la Democracia, a través del proyecto Syntropic Art (Berkeley, USA), le otorgó el primer premio en la convocatoria para resaltar el desarrollo de las nociones de democracia a través de la historia. Su obra ha circulado en importantes ferias  y  eventos internacionales de exhibición artística, y en el 96 fue seleccionado por el San Francisco Museum of Modern Art para diseñar y dictar cursos en el Family Education Program.

Enrique está nuevamente entre nosotros, luego de 10 años fuera del país. En la ciudad de Pasaje, en Rocafuerte, entre Piedrahita y Olmedo. Edificio Ávila, 3er piso, dirige el Centro para el Desarrollo de las Artes Visuales (CEDAV), una institución privada, sin fines de lucro, que se dedica a impulsar el desarrollo de las Artes Visuales Contemporáneas. Su radio de acción es Ecuador y su centro focal es la provincia de El Oro. Para tal efecto, el CEDAV proyecta realizar, entre otras, las siguientes actividades: Investigación y diagnóstico de la cultura artística. Diseño de planes para el mejoramiento de la educación artística, estimulación para desarrollo de la creatividad artística y apreciación artística en niños y adultos. Ayudar a la investigación, sistematización, producción y difusión de los valores culturales y artísticos. Dinamizar los procesos de reflexión, análisis y confrontación de las ideas artísticas. Renovar y ampliar los criterios de valoración de lo artístico y lo no artístico en el hecho cultural contemporáneo. Difusión de las ideas y reflexión  sobre arte a través de medios impresos, virtuales,  conferencias y seminarios. Se trata de un local con espacios adecuados para talleres permanentes de dibujo, acuarela, grabado, pintura y fotografía digital. Aquí desarrolla su obra y dicta cursos personalizados.
Enrique no sólo es un pintor, es un investigador cultural que está desarrollando un proyecto personal de levantamiento iconográfico de la provincia. Volvió para seguir nutriendo sus temas.
Contactos: CEDAV, Rocafuerte, entre Piedrahita y Olmedo. Edificio Ávila, 3er piso, Pasaje, El Oro.
Teléfono 094760337
enriquemadrid2001@yahoo.com
http://www.wix.com/enriquemadrid2001/enrique-madrid

sábado, 16 de octubre de 2010

Guerra por la educación


Jotaprócel

El señor Presidente de la Revolución Ciudadana ha dicho que ha declarado la guerra a la mediocridad, refiriéndose a la negativa de los docentes amparados en la Unión Nacional de Educadores, a formar parte de un proceso de evaluación a su capacidad profesional. Y sostuvo que se destituirá a quienes no están aptos para ejercer la docencia.

Por su parte, los voceros de la UNE han dicho que ellos, desde hace algunos años, ya están en guerra, y sostienen que la mediocridad no está en ellos, sino en la cabeza del Ministerio.

Fernando Cordero, presidente de la Asamblea, en medio de esas declaraciones y protestas, explicó que una destitución a partir de la evaluación no sería legal. Y al punto el Ministro acusado enfatizó que el artículo 38 de la ley respectiva, prevé la destitución por incapacidad. Entonces Cordero no volvió a hablar.

Las primeras teorías que procuraban comprender la sociedad, explicaban la guerra como un mal necesario para el control demográfico. Las nuevas corrientes filosóficas y sociales, humanistas, democráticas, han permitido incluso en nuestra constitución el derecho a la resistencia. Al parecer el espacio legal en que se desenvolverá este conflicto, está dado por la misma Constitución que trae este gobierno guerrerista.

Si como ex estudiante me preguntaran sobre el tema, les mostraría dos listas de profesores que afectaron mi vida: La una corta, que registra el nombre de María Antonieta Moreno, profesora que me enseñó a leer y que festejaba con alegría cualquier ocurrencia nuestra; ahí también constan los profesores que nos enseñaron con su ejemplo a ser justos y solidarios. Si no aprendimos, el problema ya no fue de ellos. La otra lista, larga, sucia por muy usada, y porque todas las veces que quise borrar un nombre, tuve que volver a escribirlo: aquí están los que a toda costa intentaron matarme como persona creativa: el profesor que me bajó puntos porque en la clase de dibujo podía dibujar todo lo que había en el aula, menos a él; ahí está la profesora de literatura, en cuarto año, que no me prestó la poesía de Medardo Ángel Silva para sacarle copias, porque según dijo “era un libro que debía leerlo en quinto curso”; la del profesor de educación física que luego de hacernos correr, brincaba en nuestro estómago hasta provocarnos vómito… Y muchos otros, de igual y perversa medida que injusto es no mencionarlos, por el momento.

Según el documento demostrativo sobre la prueba de Razonamiento Lógico y Verbal, que ofrece la página web del ministerio, las preguntas modelos son de este tipo: “Cuando el reloj está en 90 grados ¿qué hora es?”. De esta naturaleza son las “perspicaces y malévolas” preguntas diseñadas para despedir injustamente a los ecuatorianos y ecuatorianas contratados por el Estado para educar a las nuevas generaciones.

Estoy seguro que los de la primera lista serían los primeros en acudir a la evaluación.

¿Los de la otra lista? los he visto protestando...

Enrique Madrid & Syntropic Arts


El tema es una metáfora de Masada, que es un fortín militar de los romanos tomado por los judíos, de difícil acceso para el ejército. Ahí resistieron y vivieron bastante tiempo, hasta que los romanos lograron construir una carretera, una especie de rampa. Cuando los romanos tuvieron acceso quemando la puerta, se encontraron con un silencio absoluto, hasta que encontraron los 800 cadáveres de los judíos, que prefirieron suicidarse antes que vivir sometidos al imperio.


Syntropic Arts es un proyecto con la intensión de desarrollar un nivel de conciencia histórica en el artista, y a través del artista a la comunidad; es una estrategia de la Fundación Para el Desarrollo de la Democracia, con sede en Berkeley.

En el 2005, se convocó a un concurso abierto a los artistas de california a que participen con un proyecto que aborde, de manera histórica y artística, el origen de las nociones que ayudaron a desarrollar las ideas de democracia.
"Y mi propuesta fue seleccionada. Mi propuesta fue resaltar que, históricamente hablando, el concepto de democracia no es una formulación de occidente, sino que viene de la India, y que inclusive Alejandro Magno tomó ideas de la India y las llevó a Grecia", explica Enrique Madrid.
Su propuesta de mural se desarrolla en cien escenas, en 18 paneles de 2,7 por 2,6 metros. El esfuerzo más grande, confiesa, fue en el área de investigación, buscando los referentes y luego generar una formulación respecto a cada situación histórica, su relación con la democracia, como lo dice Madrid: "Buscar información que no está correctamente sistematizada, porque no forma parte de las corrientes de ideas que circulan mayoritariamente en los sistemas de educación occidental".
La otra parte del proceso del mural, fue pintar. En las primeras 30 escenas, por ejemplo, se pintó aproximadamente 200 figuras humanas. El proyecto tenía un tiempo de duración de 3 años, sin embargo a los 6 meses de iniciado se lo suspendió porque la crisis económica del año pasado afectó considerablemente a los fondos de las fundaciones.
Los paneles, en poder de la fundación, están previstos para ser llevados en exposiciones alrededor del mundo, con conferencias sobre los hechos históricos que constan en el mural, y según el proyecto se difundirían además mediante afiches y tarjetas. Al momento de investigar y pintar se iba haciendo un libro (en inglés) y un vídeo con todo el proceso, recopilando las reflexiones al rededor de los hechos históricos que se pintaban en ese momento.

ESTILOS Y TENDENCIAS
"El mural es figurativo, a mí siempre me ha encantado lo figurativo, pero tengo otras propuestas, que van por el lado conceptual, del arte contemporáneo. En ese sentido me interesa la investigación de la cultural, plantear estas nociones de cultura y sistema de representación dentro de la pintura; es decir la imagen considerada como un producto de un sistema de representaciones, que de alguna manera es intensionalizada, es decir, evidenciar que el mercado de las imágenes, el imaginario visual, es un producto, un discurso sospechoso"
Ha trabajado en pintura, cuestionando la imagen, y dentro de la pintura, como una disciplina dinámica, móvil, ha incluido collage, fotografía: "Con esto me siento cómodo para expresar ciertos temas, como el uso massmediático de las imágenes de los seres humanos en condiciones marginales, por ejemplo la crónica roja; para esto he cuestionado proceso de representación de la realidad que tiene los periódicos; también he usado instalaciones y he hecho performances, sobre todo en vídeo", manifiesta. Pero esencialmente su formación está dentro de la pintura y la intervención de la imagen tridimensional.
En Machala lleva siete meses, vino a pintar la ciudad. La ausencia de cerca de 14 años, residiendo en Estados Unidos, provocó cierto vacío en cuanto a sus referentes históricos: "No tenía una imagen clara de la historia de Machala, de la Provincia. Vine esencialmente a eso: necesitaba encontrarme con la ciudad, abordarla desde otras perspectivas".
Actualmente ha sido seleccionado como representante de la provincia para un encuentro nacional de arte contemporáneo, que se desarrollará en Quito, el 5 de agosto de este año.

EL PINTOR Y SUS RECONOCIMIENTOS
"a mí siempre me ha encantado lo figurativo, pero tengo otras propuestas, que van por el lado conceptual del arte contemporáneo".

Enrique Madrid realizó estudios en la Facultad de Artes de Quito, en el Instituto Superior de Arte de La Habana, Cuba, y en el Berkeley College, California, USA.
Ha estado produciendo acuarelas por más de treinta años; sus paisajes, bodegones y composiciones creativas han sido premiados en más de un concurso nacional y seleccionados para exposiciones internacionales. En 1986, este artista orense radicado en Berkeley, California, recibió el Tercer Premio del concurso nacional de artistas noveles, de un jurado compuesto por Kingman, Guayasamín y Villacís. La obra premiada fue su acuarela titulada “yuntas.”
En 1991, se hizo acreedor a la 1ra. Mención de Honor en el Salón Nacional de Acuarela, y en 1993, este mismo Salón le otorgó el Primer Premio a su obra “Paquete de agua.”
Enrique fue también, por algunos años, instructor del Berkeley Travelling Watercolor Class, un proyecto de dibujo y acuarela al aire libre ejecutado en Estados Unidos y Europa. En 1996 fue seleccionado por San Francisco Museum of Modern Art para diseñar y dictar cursos de arte en el Family Education Program, y en ese mismo año, el Berkeley College lo exaltó concediendole el Berkeley Community Service Award.

jueves, 14 de octubre de 2010

TRADICIÓN Y VANGUARDIA EN LA POESIA ORENSE

(De Kléber Franco Cruz a Jorge Prócel Ramírez)
James Martínez Torres

(Quincenario INFORME ESPECIAL, Diario El Nacional, 5 de octubre del 2003)

ANTECEDENTES: TRADICIONES POÉTICAS Y CRISIS
Con el propósito de valorar el desarrollo de la literatura entre nosotros, en un periodo de tiempo significativo (pongamos, 50 años) presento esta breve reflexión para contrastar dos valores de las letras locales, ambos, arraigados en la recreación poética del lugar y el origen, aunque desde maneras muy particulares de usar la palabra, de concebir la realidad, producto de sensibilidades y lecturas desiguales, por haber vivido en tiempos históricos distintos. Todo esto en el tránsito de un mundo bucólico, marcado por el tránsito de lo rural a una modernidad urbana conflictiva, híbrida y atravesada por crisis tanto sociales como espirituales.

Tales crisis, involucran a la sensibilidad, que capta el mundo de un modo particular y a las palabras que lo nombran. Queda una inquietud: ¿qué secreto mecanismo cultural impone la supervivencia de formas superadas y caducas heredadas del romanticismo y el modernismo en la escritura de poesía? ¿Cuál es el punto de “quiebre” en que se producen otras formas enunciativas, pobladas de símbolos, significados, asociaciones, temas y palabras nuevas? Tradición, ruptura, continuidad, en la conocida reflexión de Octavio Paz. Decir las cosas de otra manera es un modo de expresar y vivir las crisis y todo conservadurismo es falaz o ingenuo o simplemente un gesto grotesco de la ignorancia de los poderes culturales.

KLÉBER FRANCO CRUZ: UN HUMANISMO FIEL A LA TIERRA
Sin desconocer otros valores, Kléber Franco Cruz (Machala, 1920-1957) es un punto de referencia de un modo de decir la poesía de interés ineludible, pues marca la “entrada” de nuestras letras locales en una modernidad que nos funda y nos abre aun mestizaje articulado a corrientes universales. Entre la autenticidad y la fidelidad a la vivencia colectiva local y la imitación europeizante. Todo esto como parte de un proceso cultural que venía de antes, al calor del cual surgían lecturas, coloquios, revistas y periódicos (Sur, posteriormente Cuadernos de El Oro), junto a nombres de intelectuales adscritos o animadores a este movimiento, como Ismael Pérez Pazmiño. David Rodas Cuervo, Alberto Cruz Murillo, etc. animadores de una corriente humanística d cuya tradición se alimenta Kléber Franco Cruz , en el clima cultural tan estimulante del Colegio Nacional Nueve de Octubre, al menos en esos tiempos (década del 50): recordemos los periódicos Destellos y El Octubrino. Desde ahí Franco aborda géneros diversos: la animación cultural, el radio teatro, el relato bucólico, la biografía, además de la poesía, que es lo que nos ocupa, a partir de la lectura de su breve poemario, Poemas de la tierra y de la infancia (CCE, Quito, 1957).

Este trabajo de KFC es representativo de las tendencias temáticas y literarias de lo que podría ser una poesía evocativa, con matices de post romanticismo y modernismo, en la sensibilidad, en el uso del lenguaje y las referencias culturales. Fidelidad a la tierra y al recuerdo, a los afectos filiales, al paisaje y a las instituciones. Así:

América telúrica, extensión, océano verde, / habló siempre tu raza un lenguaje de volcanes, (.....) Maya Quiches, Incas y Azteca,/ciclópeos guardianes de tu grande futuro, (en MACHALA).

Aquí tenemos un acercamiento a un decir de interés terrigenista o telurista. La visión romántica de la región, sublimada por alusiones a símbolos históricos típicos, como un acercamiento a una reivindicación de identidad presente en los nombres, pero que toma su solemnidad y retórica elocuente de los modelos míticos homéricos occidentales. En él se mezclan –como en el canto épico a Junín, de Olmedo-, referencias a la geografía e historia nativa, con símbolos de la mitología clásica (Viejo, blanco, bravío, río nuestro Jubones.../ se movieron las barcas de estos Póceos sencillos, como el Céfiro, el Noto, como Ulises serenos). Esta ambigüedad es típica de los discursos de nuestra modernidad intelectual: la mezcla de lo local con los símbolos y modelos retóricos occidentales.

Otra línea temática de nuestro vate machaleño es la evocación poética familiar. En ellas se nota un decir llano y casi prosaico, descriptivo aunque cargado de emotividad:

(Por estas calles ágiles,/ por estas calles anchas de tierra y sol, / yo pasé mis pupilas).

Las alusiones a objetos y lugares conforman un paisaje que no por tener referencias exteriores, deja de ser fuertemente emocional, filtrado por la memoria lírica del poeta:

(Altos campanarios-locas manecillas-noches plenas de luna florecida-calles límpidas-bullicios de gente-viñedos de mis años dulces) en EVOCACIÓN DE LA INFANCIA.

KFC también intenta a la manera de Jorge Carrera Andrade, hacer su propio “inventario geográfico” para construir por la palabra el lugar de origen, en este caso, la flora: tres poemas al pechiche, al grosellero y al guayabo, donde se destaca, además del elemento visual y metafórico (que es el aporte de Carrera), un diálogo con esos árboles emblemáticos de la geografía local y de la memoria infantil del poeta: (Estás en el mismo muelle barco mío,/ dame la sombra para abrirme del puerto./ allí donde te dí mis cuentos azules, (en PECHICHE), o Grosellero de mi casa mustia:/ te oigo en la brisa acariciando la vieja pared..../ con tus vitrales de tus hojas verdes (GUAYABOS).

Sin desmerecer los poemas a la madre, a los ríos y las campanas, inscritos en la orientación post romántica y evocativa ya señalada, queremos hacer énfasis en el poema COLEGIO: en éste toma dimensión un factor decisivo en la formación de la sensibilidad y el pensamiento de nuestro poeta: el centenario colegio como espacio de vivencias, de lecturas y experiencias decisivas en las adjetivaciones se abre la confesión de una identidad poética ubicada en el tránsito de las corrientes d el siglo XIX hacia un discurso que la muerte impidió que madure y se cuaje en palabras nuevas:

Colegio, áncora sagrada/ donde se atan barcos fantasmas hechos de tinieblas/....(...) Por ti supe del tronco de mi sangre aborigen/ que nací de las aguas en el limo profundo/ para poblar el Cosmos/ Por ti fui un marino a los cuatro horizontes/ y me fui como un niño co la pregunta trémula / a la Grecia inmoral, de Homero, de Platón, de Pericles/ Y estuve en la Francia al caer la Bastilla.....

Otra vez, la marca de la modernidad fundadora: sensibilidad local, campesina, mas cultura universal.



JORGE PROCEL RAMÍREZ: EL MITO RIBEREÑO
(con ambientes de bajo fondo y erotismo)


Jorge Prócel Ramírez
Si la enunciación se complica en esta escritura, no es un capricho de anarquismo gratuito sino un producto de una subjetividad fragmentada y en resistencia con una realidad compleja y hostil. Aquí –aunque no declarado o racionalizado- se trata de un proyecto de escritura que en su trasgresión a la lógica y a la sintaxis se muestra como un texto abierto al debate y a la re-escritura. Todos los postulados de la tradición se han puesto en entredicho en la poesía de Prócel: la sublimación del paisaje, la emotividad lírico intimista, la distancia y respeto ante los datos y materiales de la cultura, el léxico florido y la adjetivación respetuosa, etc. Todo esto se descubre en su poemario. La exacta dimensión del fuego (Dpto. de Cultura, UTM. 1996).

En dicho poemario, Prócel utiliza recursos propios del discurso literario más actual: a) varios seudónimos al interior del texto que fungen como co-autores (León Van Persfool e Irving Ramírez, además del mismo Prócel); b) Finge o inventa el hallazgo de varios “manuscritos” y “cinco piedras rectangulares” donde consta parte del texto; c) Sobre estos recursos narrativos, elabora un relato mitológico. 1. La pampa de pilo de un desierto que el mar cada tarde abona con sal, 2. De un aguaje profundo y tres días s in sol surgen Carrao y Ella/ espíritus aprendices de dioses. Desde este artificio construye un mundo poético-mitológico, al margen del tiempo, donde habitan los primeros habitantes, seres entre animales y humanos, como fuerzas descontroladas de la naturaleza donde se funda nuestra identidad local. A Machala le estaba haciendo falta un mito (que se produce siempre desde la palabra) y aquí lo tenemos.

Lobo, el imaginero de los dioses, que creo al ser midiéndose en un espejo, atravesó en un sueño las glaucas aguas del Huaylá.../ en el trayecto, a cuatro meses sin viento desde el Puerto de Pilo, un cuervo marino se le posó en el hombro..../ el pájaro asustado gritó nunca más nuncanásnuncamásnevermorechuchatumadrenuncamás y murió quebrándose las alas en todas las cosas. Aquí tenemos que frases como “midiéndose en un espejo” o el pájaro que murió “quebrándose las alas en todas las cosas”, nos ponen en contacto con las ilimitadas posibilidades de la semejanza como ley de la poesía: que la “mala palabra” y que “nuncamás nuncamás nuncamás” alude a la frase de El Cuervo poema de E. Allan Poe, lo que opera aquí como un cambio de tono necesario y nos dice que Prócel no está hablando en serio y que está parodiando géneros ajenos, con un propósito desmitificador de su propio mito: no son seres sagrados sino los de todos los días que hablan como nosotros, aquí y ahora. Pero el origen será una idea obsesiva a lo largo de todo el largo y fragmentario poema.

Pero poco a poco el tono de su texto va a evolucionar desde el deliberado y falso documento a una apelación invadida por la pasión del decir poético, intercalando las voces de otros personajes más “terrenales” y femeninos, que derivan la orientación de la palabra a retoques de erotismo y trasgresión: drogado por la noche de tu boca, perdí mis pieles,/ m icuerpo entero en este sueño,/ todas mis escrituras se mojaron con la sal/ (...) pero nunca percibí tus caderas/ ni el sudor dulce de tu pecho tostado.

Fiel a esta idea de fragmentación, que es otro rasgo de crisis reflejada en la escritura, el “segundo libro” del poemario es suscrito por Irving Ramírez-Jorge Prócel. Aquí se continúa la recreación del mito con un nuevo despliegue de voces y personajes, lo cual revela un acercamiento de la atmósfera “sagrada” de mito originario a un entorno mas trivial, festivo y urbano: la orilla se vuelve barrio y burdel: Ella tenía los senos fríos y eso era desagradable..../ ella tenía los pies muy fríos/ la boca seca y las manos listas./ Ella mi cuerpo corregía. Desde aquí, el cuerpo femenino viene a ser el motivo de un erotismo atormentado, donde el sujeto del poema se resiste a caducar. La mujer viene a ser una fuerza que protege del vacío y la falta de asidero de un mundo, donde el tiempo corre de otra manera, agotado y absurdo: (ella) Ahora tiene 17 años/ como ayer 500 y mañana 94..../ pero a 15 soles se extienden sus dominios.

La voz poética no nos halaga desde la cursilería del lugar común que recrea la herencia romántica o modernista: este poemario nos arremete y desprograma nuestros sistemas de referencias lógicas, nombres y relaciones. Así la poesía cumple su plan de re-significar la realidad para salvarnos del desgaste y la costumbre. Desde el polvo de los nombres, reinventa las cosas sin concesiones, porque los seres del mito también sufren y gozan, en esta poética de la neurosis local y ribereña.

Cada vez que siento necesario / incendio mil camas / pero ella me deja su piel para ir cantando / frecuentemente resbalo y grito / hasta donde me alcanza la culpa.

ENRIQUE MADRID, BUSCADOR DE SU IDENTIDAD PLÁSTICA POR MIL CAMINOS

James Martínez Torres


Desacreditar la realidad ha sido la consigna de algunas corrientes de vanguardia del arte contemporáneo- En la pintura y el dibujo, Enrique Madrid se inscribe en esta perspectiva, haciendo gala de una audacia creativa y una vitalidad que dan sus frutos en un proceso con puertas en el aire y otras que se abren de repente, en instantes intensos o al mezclar los materiales.

La precoz racionalidad con que habla de los problemas de la creación plástica o de historia del Arte, no logra disimular el mundo de formas inéditas y fantasmas que bullen en su cabeza (¿en qué zona se cocinan? ¿cuál es la neurona del delirio?) y que se plasman en el lienzo, en el papel, en la madera, en cualquier superficie sólida que se le ponga por delante.

En este joven pintor zambo y miope, introvertido y culto, convergen las más diversas técnicas de trabajo: dibujo, pintura (óleos, acrílicos, acuarelas), grabado, collage, batik, serigrafía. Su búsqueda de materiales y texturas es incesante y de la tensión creadora y persistente de este proceso debe brotar y brota un mundo oscuro y luminoso, hiper-realista y figurativo, cuerpos imprevistos donde el azar se entromete con su alegre travesura.

Cuando en abril pudimos observar su muestra de trabajos, ‘Propuestas’, nos sorprendió la diversidad de temas, técnicas. lenguajes, y pensamos que era necesario una síntesis, optar por dos o tres caminos. Pero parece que la diversidad resulta en Enrique un signo de vitalidad y un modo de ser que debemos respetar a la espera de nuevas sorpresas, que es el lenguaje y la índole de la creación artística.

Hasta tanto, vaya Madrid por esa urbe de fantasmas feos, donde se pone a prueba nuestra noción de realidad; esa galería de seres de otros mundos (que están en éste) donde nos vemos retratados en verde y ocre.

El dibujo que acompaña esta nota es una muestra de ese tremendismo figurativo que constituye uno de los mil caminos por donde Enrique Madrid conforma su identidad. La pluma encuentra la forma (¿o será al revés?) pero la secuencia gráfica tiene un sentido, el personaje que se aproxima con los dientes listos, denuncia su intención de enseñarnos que la realidad no se acaba en el trayecto entre la casa y el trabajo. Los textos cortados horizontalmente nos vuelven cómplices de un juego en que la percepción rebasa sus alcances . Acaso detrás de ese personaje ominoso y lúgubre y el espacio negro que le envuelve, se aproxime un paisaje de colores vivos, con sol y árboles de copas alborotadas por el vuelo de los pájaros del monte.

(artículo publicado a inicios de 1987, en El Jardín de la Iguana, y tomado del libro LA PALABRA INTRUSA, de James Martínez Torres/2006)

LENGUAJES PARA UN IMAGINARIO (BANANERO) CIUDADANO

James Martínez T.

Hace más de tres semanas (abril de 1996, aprox.) presentaron una muestra de pintura y fotografía (De los otros elementos) en el núcleo de El Oro de la Casa de la Cultura, Fernando Manrique -chileno, casado con machaleña- y Marcelo Cabrera; y el poemario La exacta dimensión del fuego, de Jorge Prócel, en el Dpto. de Cultura de la UTM, respectivamente. Dichos actos tienen una relevancia que compromete a la búsqueda de ciertas nociones de identidad local y provincial: unas imágenes pictóricas o fotográficas en el primer caso; otras, recreando cierta mitología que llega a lo contemporáneo, en el segundo. Dicha coincidencia me obliga a intentar una lectura de las dos primeras.

(I) Manrique: pasteles de plátano para una fiebre breve
Yo le dije que me parecía que estaba cediendo a una facilidad decorativa, que el interés de coincidir con los modelos del mercado local condicionaba su capacidad de fabricar su propio sueño neo-figurativo. Me respondió que no, que eran cosas ligeras, divertimentos, juegos con el paisaje local, que el aporte estaba en la propuesta de reciclar materiales descartables: discos de 33 RPM desterrados de la memoria musical del propietario, que Manrique rescata del olvido para hacerles servir de soporte a una propuesta cromática.

Interesante, pero (eso no se lo dije) el disco reciclado para la pintura no protagoniza nada en esta nueva situación del lenguaje plástico y su economía de colores y texturas: el disco no-dice-nada como objeto re-semantizado, ni su aporte matérico, ni su funcionalidad como adorno desde su condición original, ni sus infinitos surcos que se presten para la inútil sensualidad de unos dedos distraídos: nada. Bajo el pastel, el acetato brilla por la ausencia. Solo una muda utilidad de superficie emergente para la nueva dimensión de los colores.

En Manrique encontramos un derroche de materiales, su generosidad cromática y textural conforma una especie de identidad que soporta este lenguaje donde las formas, a medio camino entre lo vegetal y lo antropomorfo, se retuercen, encuentran, desencuentran y configuran inaugurando una fiebre formal y colorida, casi una siesta machaleña con sueño ligero. Un Wilfredo Lam -perdonen la semejanza- con un delirio atenuado por la cercanía espacial y la distancia cultural de este trópico que Manrique habita y recrea con cautela.

Ahora: nuestro pintor trabaja el color verde-plátano, más cargado, intenso, ahora más leve, ahora verde - sigatoka, verde - bonita, verde-chiquita, verde que te quiero verde, verde-esperanza, verde - envidia controlada, verde de las hojas de una bananera desencadenada por cierta generosidad cromática que al cabo se resuelve en ocres, sepias, amarillos intensos, pardos terrosos y amarillos-salitre que nos atrapan en los tonos y texturas de una geografía local que asoma y se oculta, sugerente.

¿ Y las formas?. Se abrazan con tibieza, son cuerpos vegetales que anuncian vida propia, que se animan a multiplicarse en brazos, torsos, piernas y cinturas, amenazando una orgía discreta, nada desmesurada; los perfiles y formas de Manrique conjugan la insostenible atmósfera donde un abrazo leve, se compensa con colores intensos, no sé si por la furia de demonio del artista o por la abundancia de materiales disponibles.
(No quiero hablar de los paisajes de nevados andinos, con caseríos en sus faldas y soles detrás, o erupciones que parecen espuma de cerveza. Aquí parece que Manrique pintó pensando en la pared del cliente)

De todos modos, el paisaje ha sido un lenguaje con el que se cuenta el cuento de la patria chica, su identidad, su historia. Adivino en Manrique un erotismo en ciernes, acaramelados abrazos de vegetación fluvial y bananera, que ceden a la ley urbana antes de pronunciarse por el estupro, el crimen y el incesto que también nos funda.

Un paso adelante, dos atrás, en la búsqueda de fantasmas con formas firmes, y tenemos un híbrido urbano, de máscaras teñidas con sudor y sufrimiento, sin hacerle concesiones al mercado. Hasta tanto, de esta geografía bananera estilizada y con formato redondo, seguramente se habrán vendido todas. Y lo dicho será solo una lectura rápida y un pretexto para hablar acaso, de otras cosas.

(II) Cabrera: ojo travieso para las formas de la ciudad

Marcelo Cabrera elige emblemas representativos de una urbe que no por moderna y agro-exportadora, renuncia -a pesar de la plusvalía de la tierra y sus catorce agencias bancarias- a su marca de origen fluvial y campirano (a mucha honra). Lanchas del puerto con motor fuera de borda y ventanas de casas de caña o madera noble en vías de extinción. También tiestos con plantas ornamentales primitivas y cuerpos de mujer tatuados con fotos ampliadas produciendo una especie de collage donde un plano único se instala y agarra pista sobre esa superficie colosal de varias dimensiones que es un monte de venus, una cadera, un seno de mujer modelando los mundos del artista.

Parece que con sus propuestas, Cabrera (como Manrique en su momento, lenguaje, procedimientos y materiales), pretende construir una trama cuyos hilos son objetos, cuerpos, formas y colores, construyendo -ambos- un imaginario plástico de los diversos niveles de esa realidad múltiple y compleja que es la urbe machaleña, instalándola en el mundo. Este segmento de la muestra lo asumimos como pequeñas señales de grupos mas numerosos de objetos -acaso no acabados de elaborar y por eso no mostrados con mayor amplitud- que conformarían series o capítulos de una especie de comedia humana visual, en proceso .

Canoas y lanchas: con un criterio composicional que me atrevo a llamar intuitivo, Cabrera asimila el diseño funcional del objeto en provecho de su propuesta. Nótese que al trabajar desde la fotografía, mediatizado por un objeto artificial y tecnológico, el proceso creativo es distinto y el cuerpo se involucra de otro modo, la invención se vuelve instantánea, casi compulsiva, sometida a los vaivenes del azar y los hallazgos afortunados ante los que no caben tormentos existenciales, experimentos ni dubitaciones. El revelado fotográfico es otro momento que por ahora nos rebasa.

De este modo, Cabrera incluye pedazos de proas donde el blanco, el rojo y el azul se integran, rescatando un zapato desamparado, un cabo de amarrar o un ancla mohosa, pero siempre sometidos a la tiranía -por así decirlo- de la forma predeterminada, superficies estrechas donde se adivina lo demás: el agua inquieta, los desembarcos, una música, una broma, el rumor de puerto que respira.

Ventanas: aquí me inclino a recoger indicios del pasado de otra urbe de cuyo nombre me exorcizo, y me complico por el lado del corazón y la memoria. Ventanas que hablan en signos y señales (de humo) ancestrales. La foto solo revela la entrada a un imaginario donde el ojo travieso del susodicho fotógrafo y el del mirante dialogan y se cruzan en aquello que no se ve, sino que se adivina, por referentes compartidos. Una chaza abierta y otra cerrada en una pared de caña amarillada, a) por la pintura descascarada, b) por el viento del tiempo de la urbe. Una pared de cemento es una tautología (una pared) del progreso; una pared de caña tiene cada textura, cada rendija que da a otro tiempo, cada maña del carpintero constructor, casa secreto. Y si mas abajo dice TALLER DE BICICLETAS en un letrerito de estirpe naif, y mas abajo calle BUENAVISTA, ya son texturas y composiciones que anuncian: cultura urbano-popular, mestizaje de la improvisación y la casualidad, barroquismo donde la razón instrumental no hegemoniza y el cuerpo y la deliciosa barbarie orillera exhiben su marca, a contrapelo del lujo libremercantil-importador-imitativo. Otra vez, perdón Cabrera, me sirvo de estos lenguajes para hablar de otras cosas .

¿ Ha visto usted como se derraman los brazos de diosa hindú de la sábila protectora?. Y si esto ocurre tras las rejas de acero de una ventana oscura, oscura, jaula con azulejo cautivo y telarañas, de seguro que entramos por esa oscuridad hasta otro tiempo donde nos espera un nombre que perdimos.

De este modo toma sentido el concepto de identidad local, sujetos urbanos a caballo entre un referente urbano-fluvial y las máquinas tragamonedas de la modernidad. Ahí el aporte de gracia y desenfado y la fortuna del hallazgo que no se compra en la academia, ni en la equívoca escuela de la intelectualización de los deseos.